lunes, julio 27, 2026
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OPINIÓN / COLUMNA “EN CORTO ” / POR. JORGE CASTRO NORIEGA

: UN “LUNES NEGRO” PARA EL INTOCABLE DE TABASCO: EN UN DÍA, CUATRO MUERTOS MÁS BAJO LA CAMA DE ADÁN AUGUSTO

En la víspera de Halloween, a Adán Augusto López Hernández se le aparecieron todos los muertos el mismo día.
Cuatro investigaciones de El Universal, El País, Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) y Sin Embargo, convirtieron este lunes en su “Lunes Negro”, exhibiendo de manera simultánea el entramado de notarías, empresas fantasma, contratos directos y bienes inmobiliarios que el aún -aferrado y protegido- coordinador de los senadores de Morena tejió cuando fue gobernador de Tabasco.
El hombre que presumía honestidad y austeridad se ha convertido en insostenible símbolo de cinismo institucionalizado, protegido por fueros, amistades y silencios que hieden a cadáver político.

LA RED NOTARIAL DEL DINERO Y LOS AMIGOS

De acuerdo con El Universal, Adán Augusto operó una red de notarías -propias y de allegados- que avaló contratos por más de 11 mil millones de pesos. Desde esos despachos se certificaron sociedades y transferencias patrimoniales que beneficiaron a su círculo más cercano, incluidos los hermanos Bermúdez Requena, bien conocidos en los registros de contratistas tabasqueños. Y más recientemente Hernán, como líder de la mafia narcopolicíaca “La Barredora”.
Las notarías de López Hernández no sólo daban fe pública, sino también de negocios. Y en esa fe, los milagros financieros caían del cielo… o del erario público.

592 MILLONES EN AMISTADES Y ADJUDICACIONES

Desde España, el influyente diario El País documenta adjudicaciones directas por 592 millones de pesos a empresas de amigos y clientes de sus notarías, mientras el ex gobernador sonríe como quien firma la escritura de una casa ajena.
Empresas con domicilios idénticos, representantes repetidos y la bendición notarial del propio Adán se llevaron los contratos. La joya es la Constructora Santandreu, que se embolsó 477 millones de pesos para el distribuidor vial de Villahermosa.

DE LA “ESTAFA MAESTRA” AL TEMPLO DE LA IMPUNIDAD

Por su parte, MCCI destapó este lunes otro ataúd: las notarías de Adán Augusto y de su hermano Melchor constituyeron 13 empresas fantasma involucradas en el esquema de la “Estafa Maestra”, donde Pemex trianguló cientos de millones de pesos. Desde sus escritorios se levantaban actas de compañías creadas para desaparecer dinero público. Y no se trata de una sospecha, sino de un sello notarial en cada fraude.

LA TORRE EMPRESARIAL Y LOS FANTASMAS DEL PRI

Por si faltaba lujo en el expediente, el portal de noticias Sin Embargo revela hoy que López Hernández es copropietario de la Torre Empresarial Villahermosa, inmueble compartido con viejos priistas como Manuel Andrade y Carlos Cabal Peniche. En sus declaraciones, el “hermano” -hoy apestado- del ex presidente López Obrador reconoce ingresos por 3.6 millones de pesos anuales en rentas, presumiblemente de ese edificio.

EL CINISMO COMO BLINDAJE: “NO ME HARÁN NADA”

Lo más insultante es su actitud. Cuando le recordaron las 37 denuncias en su contra, Adán Augusto respondió con la serenidad del que se sabe intocable:
“Pueden ponerme doscientas, no me harán nada.”
Y en efecto, nada pasa. Sigue dirigiendo la bancada de Morena en el Senado, deshonrando a una institución que hoy parece más notaría que cámara legislativa.

¿HASTA CUÁNDO LO AGUANTARÁ LA PRESIDENTA?

Mientras tanto, la pregunta que corre en los círculos del poder es insistente: ¿Cuánto más lo soportará la presidenta Claudia Sheinbaum? Porque cada nuevo escándalo de Adán erosiona el discurso de la regeneración moral y denigra los valores del movimiento que ella enarbola y defiende. Pero ese peso muerto la jala.
Según Pollister, el 79% de los mexicanos opina que debe dejar el cargo. Pero en Morena nadie se atreve todavía a empujar al precipicio al corrupto político que ya huele a formol.
Adán Augusto ya no carga con una sombra, sino con un panteón. Cada lunes le aparece un muerto nuevo bajo la cama: un contrato, una empresa, una escritura. Y el hedor que circula a su alrededor ya contamina el Senado, las oficinas del partido y el Palacio Nacional.
Quizá la pregunta no sea cuántos cadáveres más le van a salir a Adán Augusto, sino cuánto tardará el sistema en reconocer que es hora de sepultar a ese pestilente cadáver político.

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