En Balancán solo podían ser presidentes municipales, los dueños del dinero,
tener apellidos rimbombantes y tener padrino político estatal, pues llegó la
hora, del relevo generacional con gente producto del esfuerzo y que su
único padrino sea el pueblo de Balancán.
Balancán rompió históricamente con la dinámica oligárquica donde el poder
político era exclusivo de los dueños del dinero y terratenientes con apellidos
renombrados.
Durante décadas, la región de los Ríos estuvo dominada por élites
ganaderas y familias influyentes que controlaban la economía local y heredaban o
turnaban la presidencia municipal.
La llegada de un sistema basado en encuestas territoriales busca modificar las
condiciones de competencia bajo los siguientes ejes:El fin del monopolio de los apellidos tradicionales
Pérdida de control oligárquico: En el pasado, para gobernar Balancán era
indispensable contar con el respaldo económico de los grandes productores
locales o pertenecer a dinastías familiares arraigadas.
Prioridad al arraigo ejidal: El diseño actual de selección interna desplaza el peso
del dinero al otorgar mayor valor al respaldo de los 48 ejidos, 38 rancherías y
comunidades rurales del municipio, donde se concentra la mayor densidad de
votantes.
Competitividad sin capital financiero: Los aspirantes que provienen de la base
militante, el magisterio o liderazgos agrícolas pueden competir directamente, ya
que el método oficial prohíbe el gasto excesivo en espectaculares o
financiamientos privados.
El reto del nuevo esquema en la región de los Ríos
El verdadero desafío del modelo consiste en neutralizar los intentos de las
antiguas estructuras de poder para camuflarse o patrocinar perfiles afines. Al
eliminar la meritocracia técnica y el requisito del capital financiero, la estructura
ejidal y agraria de Balancán adquiere el peso determinante para definir el
rumbo de la alcaldía.
Los únicos,méritos, obligatorios por estatuto
Lealtad al proyecto: Pasar los filtros éticos del partido y comprometerse
formalmente con los principios de la llamada Cuarta Transformación.
Rentabilidad social: Demostrar, a través de los muestreos estadísticos oficiales,
que se cuenta con el respaldo y la confianza de la base votante en el municipio.
Competitividad e integridad: Cumplir con las cuotas de género/acciones
afirmativas y no contar con antecedentes penales, denuncias de violencia de
género o corrupción.










