Los últimos cuatro lustros la inseguridad en México se volvió un problema grave para todo el país. Si bien es cierto, que la inseguridad es y ha sido una problemática social en diferente grados en las distintas regiones del país, pero durante los dos sexenios panistas su crecimiento se multiplica de forma alarmante, pues se fue acrecentando en cada rincón del territorio nacional, incluso en poblaciones que eran por tradición pacíficas.
Durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, intentaron meter en cintura a la delincuencia organizada y simplemente fallaron, pues ese gobierno se enfrentó a una organizaciones criminales mejor estructuradas y capacidad de atacar al mismo poder federal, ante lo cual se limitaron a contener los efectos de estás nuevas realidades, incluso hacerse omisos y a través de medios oficiales no ver la realidad.
En el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, se busco cambiar todas la estrategias implementadas como atacar las causas que originan la descomposición social, dar más apoyos sociales y con inteligencia financiera controlar el lavado de dinero de las organizaciones delictivas para reducir su capacidad de crecimiento en todos los aspectos de la sociedad. Esta última estrategia es la más seria que ha funcionado en otros países para mantener reducida a la delincuencia, pero según el criminalísta Edgardo Buscaglia, está técnica enfocada en atacar el mapa económico de la delincuencia, para evitar su expansión, en México tenía otro componente grave, la extrema violencia hacia la sociedad y el gobierno de estás organizaciones delictivas, ante lo cual no solo había que buscar el canino de los recursos económicos productos de estas actividades, sino también, combatirlo con toda las fuerzas del Estado por parte del ejército mexicano, pero el presidente AMLO optó por “abrazos, no balazos”, lo cuál fue un grave error que la sociedad todavía está pagando.
La presidente actual de México la Dra. Claudia Sheinbaum Pardo, ha optado por un combate de estrategia de seguimiento de los recursos económicos, inteligencia policial y uso de las fuerzas públicas civiles y militares, lo que en corto plazo ha dado buenos resultados en todo el país, pero que en la percepción social es mínimo por la gravedad de la problemática en todas las reacciones del territorio nacional.
Los ciudadanos pese a los buenos resultados son exectico en el triunfo de la justicia, pues perciben que pasado un tiempo las problemáticas de seguridad pública volverán, y desde ese punto de vista, algo de razón tienen pues ya son años de promesas de soluciones del problema y simplemente no se ha logrado recuperar la paz social en el país.
Una agravante más a la crisis de seguridad social es que desde EUA cada vez más crecen los señalamientos de que existe complicidad entre autoridades mexicanas y las organizaciones delictivas, que han traído como consecuencias diplomáticas fuerte, aunque no señalan que los carteles mexicanos están armados gracias al flujo ilegal de armas fabricadas en el país vecino y tampoco han hecho nada para evitarlo y mucho menos admitirlo, pese a las pruebas visibles.
Sin duda, es una de las problemáticas que más están lástimando al país y aunque hay buenos resultados gracias al mejor trabajo el actual gobierno federal, no es suficiente, pues la situación es grave y los mexicanos merecen paz y tranquilidad para sus hijos. En los próximos meses se espera que la situación mejore por el bien del país.










